El sistema inmunológico es un conjunto de células, tejidos y órganos encargados de combatir de manera natural contra virus y enfermedades que buscan entrar a tu cuerpo, por eso, es sumamente importante, que para que tu sistema inmune cumpla  su cometido, lleves a cabo hábitos saludables para fortalecerte y mantenerte saludable.

Aunque es una realidad que no puedes fortalecer tu sistema inmunológico contra alguna enfermedad en específico, si puedes reducir las probabilidades de enfermarte de gravedad, obteniendo la ventaja de poder recuperar tu salud más pronto.

 

¿Cómo fortalecer tu sistema inmune?

    • Realiza ejercicio de manera constante

Realizar ejercicio de manera cotidiana tiene un impacto positivo en tu salud en general, pero influye positivamente en tu sistema inmune, debido a que al momento de ejercitarte, tu sangre circula con mayor velocidad, logrando que tu cuerpo identifique de manera más rápida aquellas células nocivas y empiece a atacarlas. Incluso el ligero aumento en tu temperatura corporal evita que las partículas negativas se reproduzcan con mayor velocidad.
A demás, al hacer actividad física, tu cerebro genera endorfinas, las cuales te transmiten una sensación de alegría, generando bienestar mental y físico. Lo recomendable es hacer mínimo 30 minutos de ejercicio moderado casi todos los días. ¡Encuentra la actividad que más te guste, que se adapte a tu estilo de vida y practícala!

 

    • Lleva una dieta balanceada

Gran parte del sistema inmunológico se encuentre en el intestino y existen nutrientes y minerales como: el cobre, ácido fólico, vitaminas B/C/D, antioxidantes, etc. Que ayudan a fortalecerlo, por eso es importante que en tu menú diario incluyas alimentos ricos en estos nutrientes (frutas y verduras, grasas saludables, pescados grasos, etc.) Así como reducir el consumo de carnes rojas, alimentos procesados, fritos.
Mantener una dieta equilibrada y una buena relación con los alimentos permite a tu sistema a trabajar de manera óptima.
Te recomendamos diseñar un menú semanal, para que tú y toda tu familia se vea involucrada en adquirir buenos hábitos alimenticios. De igual manera, al diseñar tu menú, podrás comprar de manera más inteligente, ya que comprarás los alimentos definidos de tu lista, ahorrando tiempo y dinero.
¡Aprovecha y consume alimentos de temporada!

 

    • Reduce los niveles de estrés

Sabemos que, en general, el estrés es parte de tu vida, pero esté, a niveles altos o de forma crónica, hace que tu cuerpo esté en una constante situación de alarma y nerviosismo, aumentando tu vulnerabilidad a contraer agentes infecciosos.
Aunque no es fácil, debes de reducir el estrés y encontrar métodos para liberarlo de manera saludable (mediante el ejercicio, leyendo, meditando, entrar en contacto con la naturaleza, asistir a terapia, etc.) No solo beneficiará a tu sistema inmune, sino que también será bueno para tu salud mental, que además es uno de los pilares para tu bienestar general.

 

    • Duerme y descansa adecuadamente

El sueño es un refuerzo natural, pues tu cuerpo necesita de momentos de descanso para “regenerarse”. No tener un descanso suficiente y de calidad, contribuye a la mala regeneración de células, volviéndote vulnerable a enfermedades.
Una persona adulta debe de tener de 7 a 8 horas de sueño sólido e ininterrumpido, de lo contrario, la mala calidad en su descanso influirá en otros aspectos como: el aumento de peso, presión arterial alta, depresión y estrés, que como mencionamos en el punto anterior, este afecta tu salud.
Si tienes problemas para dormir, te recomendamos que pongas una alarmar para despertar y otra para ir a dormir, así establecerás un horario y creas una rutina, una hora antes de ir a la cama, limita el uso de pantallas (TV, celular, iPad etc.), ya que la luz azul que emiten estos dispositivos alteran el ciclo del sueño y por último evita cenas hipercalóricas que dificulten la digestión.
¡Un buen descanso es clave para mantener un equilibrio mental y físico!

 

Hacer cambios en tu estilo de vida y dieta, en un inicio puede parecer complicado, pero recuerda que para que puedas hacerlo un hábito, requieres de constancia y perseverancia, estamos seguros de que irás notando los cambios en tu cuerpo y salud en general.
Aun y cuando practiques buenos hábitos, esto no asegura que no te enfermes, pero si logra´ras que tu sistema sea una fortaleza más preparada para combatir los virus que entren a tu cuerpo.